... Estudios de Imagen ...

Vea:

Lesiones Esclerosas del Hueso

Lesiones radiolucentes del Hueso

Reacciones periósticas

Calcificaciones de los tejidos blandos


Aproximación diagnóstica

Márgenes de la lesión y tipo de destrucción

Tipo I (Patrón geográfico) 

Tipo II (Patrón apolillado) 

Tipo III (Lesión permeativa

Patrones combinados

Trabeculación interna o externa

Reacción perióstica

Reacción perióstica continua (sólida)

Reacciones periósticas interrumpidas

Reacciones periósticas complejas

Triángulo de Codman

Contrafuertes (Butres)

1Matriz tumoral

Matriz ósea  

Hueso reactivo

Matriz cartilaginosa

Masa de partes blandas 



Discusión

A pesar de los importantes avances en las últimas décadas en las técnicas de imagen (TAC, RM...) la radiografía simple sigue siendo el modo más importante para establecer un diagnóstico y un diagnóstico diferencial. Proporciona la información más útil sobre la localización y la morfología de la lesión, especialmente el tipo de destrucción ósea, calcificaciones, osificación y el tipo de reacción perióstica. El médico debe prestar atención particular a (1) el sitio anatómico de la lesión, (2) la zona de transición entre la lesión y el hueso huésped, y (3) las características radiográficas intrínsecas específicas de la lesión.

El hueso reacciona a la presencia de los procesos neoplásicos, metabólicos, inflamatorios y otros, de dos formas diferentes: mediante la formación o resorción ósea. Estos dos procesos a menudo se combinan, predominando uno sobre el otro. Así puede haber un aumento de la densidad ósea (radioopacidad) o una disminución (radiotransparencia).

La lesión por si misma no destruye al hueso, pero sí estimula a los osteoclastos para que estos lo hagan (lisis). Otras lesiones provocan la formación de hueso estimulando a los osteoblastos de la médula ósea o del periostio. Esta osteogénesis puede aparecer en forma de matriz calcificada formada por condroblastos, fibroblastos y osteoblastos tumorales.

Es esencial determinar si el hueso formado en el tumor está siendo producido por células tumorales reales o por osteoblastos normales que reaccionan al tumor.
 

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Así, además de las células del tumor y su tejido de apoyo, puede haber abundancia de osteoclastos normales, osteoblastos, y hueso recién formado en la lesión.

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Si el hueso reactivo en una lesión es una respuesta al rápido crecimiento del tumor, este hueso es del tipo de fibras primitivas y puede ser confundido con hueso del tumor real.

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El hueso reactivo que forma el borde delgado de esclerosis de crecimiento lento del tumor puede ser hueso laminar maduro.

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Aunque hay varios tumores benignos que realmente forman hueso, sólo hay un tumor maligno formador de hueso, el sarcoma osteogénico.

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Algunos tumores, como el osteocondroma típico, son tan característicos que las radiografías son suficiente para establecer el diagnóstico más allá de cualquier duda.

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En el caso de la mayoría de tumores del hueso, y particularmente aquellos que destruyen hueso, el diagnóstico no puede establecerse exclusivamente por los medios radiográficos.

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El número de posibilidades de diagnóstico puede limitarse, y ciertas lesiones pueden excluirse, pero el último diagnóstico debe esperar a la biopsia cuando la clínica, la radiografía, y los datos patológicos pueden ser ensamblados.

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Los tumores del hueso son osteolíticos, osteoblásticos, o, como más a menudo es el caso, una combinación de ambos.

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La información proporcionada por la radiografía simple incluye:

  1. La posición de la lesión en el hueso individual, en función de la edad, es decir que la placa de crecimiento esté abierta o cerrada (figura 1), localización de la lesión en las vértebras (figura 2), así como el sitio de la lesión tanto en el plano transversal (figura 3) como en el plano longitudinal (figura 4).

  2. La localización de la lesión en el esqueleto.

  3. Los bordes de la lesión (la llamada zona de transición).

  4. El tipo de destrucción ósea.

  5. La trabeculación interna o externa.

  6. El tipo de reacción perióstica.

  7. El tipo de matriz de la lesión.

  8. La naturaleza y extensión de la afectación de los tejidos blandos.

  9. Si la lesión es monostótica o poliostótica.

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Algunos tumores sólo se encuentran en la epífisis, mientras que otros son más frecuentes en la metáfisis.

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Un número menor se encuentra en la región de la diáfisis.

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Algunas lesiones ocurren más frecuentemente antes del cierre de la epífisis, mientras que otros sólo se ven después del cierre de la epífisis.

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Hay características radiográficas que sugieren (pero no necesariamente demuestran) que los presentes cambios son de naturaleza benigna. Si el tumor se limita a los confines del hueso, si hay una frontera bien demarcada rodeada por un margen delgado de hueso de esclerosis, y si no ha penetrado la cortical, sugiere un proceso benigno. Por contra, si los límites del tumor son mal definidos, si no hay ningún borde bien definido, si la lesión tiene una apariencia jaspeada, y si ha sobrepasado de los confines del hueso y ha destruido la cortical, será más sospechoso de que sea maligno.

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Las células malignas del tumor que se extienden a través de la corteza pueden elevar el periostio y lo estimula para producir un triángulo pequeño de hueso reactivo (el triángulo de Codman) donde el periostio se levanta de la diáfisis. Este rasgo se ve en el osteosarcoma y el sarcoma de Ewing pero también puede encontrarse en las infecciones y lesiones hemorrágicas.

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La formación de nuevo tejido óseo fuera del hueso envolviéndolo es sugestiva de malignidad pero también puede encontrarse en los casos de infección y en la miositis osificante.

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Espículas óseas pequeñas que radian en una dirección perpendicular a la diáfisis como cabello erizado (hair-on-end), o como sol naciente, (sunburst) frecuentemente se encuentran en el sarcoma osteogénico pero pueden ser causadas por otro proceso maligno, e incluso por algún proceso benigno.

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La nueva formación de hueso subperióstico con apariencia en laminas u hojas de cebolla, se ve en el sarcoma de Ewing, pero también puede encontrarse en otras condiciones que elevan el periostio, como la infección.